Medios masivos y acontecimientos recientes
Los recientes acontecimientos que han sucedido en México, el cierre de la compañía paraestatal Luz y Fuerza del Centro y el paquete fiscal presentado por el presidente Calderón al Congreso, han pueso
en evidencia algo, que si bien ya se sabía, se ha hecho crudamente evidente; esto es, la parcialidad de la mayoría de los medios de comunicación en favor de las propuestas gubernamentales. Lo malo no está tanto en esa parcialidad, pues se entiende el carácter conservador de los medios en manos de la iniciativa privada, sino en que esa postura conservadora y progobiernista se finca en una actitud acritica de los propios medios, en el afán de ocultar el verdadero sentido de los hechos, en decir las cosas a medias, en el descaro para mentir sin pudor y en la intención manipuladora de la opinión pública en favor de causas de muy dudosa moralidad y aun más de incierto beneficio para la sociedad. Pero tanto en el caso de la liquidación de la paraestatal Luz y Fuerza del Centro y del polémico paquete fiscal, la voz de la ciudadanía se ha hecho escuchar a través de los pocos medios de comunicación críticos, de los medios alternativos y de la expresión popular en calles y plazas, rebasando a los medios privados sometidos por el poder político y del capital. Aun en los propios medios coptados por la oligarquía las expresiones de rechazo y oposición a las medidas gubenamentales se ha hecho claramente notorias. Aquí se hace evidente tanto la falta de una política de Estado en materia de comunicación social, como el fallo de los medios concesionados, para cumplir la labor social responsable que les corresponde en una sociedad que se pretende abierta, libre y democrática, es decir, la de informar con veracidad y oportunidad.
No nos oponemos a que los medios tomen una postura ideológica determinada,pues como todo sector social, los medios tienen sus propios intereses; nos oponemos eso sí, a que los medios mientan, oculten, manipulen y tergiversen la información en favor de sus intereses particulares o los del gobierno en turno, eso no solo es inmoral sino cobarde y en nada ayuda al país a resolver sus diíciles problemas actuales. Si algo habría que pedirles a los medios masivos en manos privadas es la virilidad y la honestidad para hablar claro y de frente a la ciudadanía, con argumentos bien sustentados y justificados o en caso de no poder hacerlo, mejor abstenerse de participar.

