omnibus amarillo

¿Quién inventó los microbuses?

¿Quién inventó los microbuses? Sí, ¿quién invento esos demoniacos microbuses para el servicio del transporte público de los pasajeros en las ciudades y en las zonas suburbanas? Es una pregunta que nadie se ha atrevido a tratar de contestar hasta el día de hoy. Pero urge saber a que mente perversa, antisocial y depravada, se le ocurrió crea esos vehículos montados sobre chasises para carga de 3 toneladas, con motores a gasolina, altamente contaminantes y con un jovencito casi adolecente al volante que escucha musica heavy metal o tropical a todo volúmen, o un verdadero vejete malencarado y malhumarado que cree que carga ganado en lugar de seres humanos. Urge saber quien es el inventor de tan apocalíptica maquina que circula desaforadamente por avenidas y calles de manera por demás arriesgada, poniendo en peligro la vida de los pasajeros, los transeuntes y del propio "¿conductor?" A tal sujeto si que hay que condenarlo a cadena perpetua en los infiernos. Cada día en las ciudades de toda América Latina, no sólo de México,  los choferes de esas maquinas hacen de las suyas causando la muerte de no pocos usuarios, la lastimadura de muchos más y daños materiales incalculables, sin que exista autoridad alguna capaz de ponerlos en orden. ¿Por qué esos vehículos no existen en los países del llamado primer mundo, en las naciones desarrolladas? No, no lo se en verdad, pero lo que sí se es que cada vez que me veo obligado a subir en uno de esos cacharros en estado de chatarra rodante, pese a que soy poco religioso, tengo que encomendarme a Dios y agradecerle al bajarme haber podido llegar a mi destino. Y me pregunto si ese es el precio, casí diría, el castigo, de tener que vivir en la ciudad de México. Y creo que es la pregunta que día a día se hacen millones de habitantes de las ciudades de todo el subcontinente latinoamericano.

Creo que no podré considerar que mi ciudad y mi país han superado la categoría de tercer mundistas hasta que esas maquinas del demonio hayan desaparecido junto con sus conductores, de las calles y avenidas de nuestras ciudades. Si duda tal modo de transporte es uno de los signos más claros de la condición de subdesarrollo en que vivimos. Consideraré a quién logre eliminarlos un verdadero heroe, prohombre y aun santo. Y el día que despierte y no haya uno más de esos minicamioncitos, podré pensar tranquilo y relajado que ahora sí estamos en la condición de nación en vías de desarrollo.

Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: